Ser aval significa que te comprometes a responder por las obligaciones de otra persona si esta no puede cumplirlas. En México, existen principalmente dos tipos: el aval para rentar (donde garantizas el pago de la renta) y el aval de crédito o préstamo (donde respondes por una deuda financiera). Las responsabilidades varían según el tipo: mientras que en un contrato de arrendamiento puedes comprometer tu patrimonio durante años, en un crédito bancario tu responsabilidad puede incluir hasta un embargo si el titular no paga.
Que te pidan ser aval es más común de lo que piensas. Puede ser tu mejor amigo buscando departamento, tu hermano solicitando un crédito o tu hijo queriendo rentar su primera casa. Pero antes de decir “sí” por compromiso, es importante que entiendas exactamente en qué implica y qué consecuencias podría tener para tu economía y patrimonio. ¡Te lo contamos!
¿Qué es ser aval?
Un aval es una persona que se compromete legalmente a cumplir con las obligaciones de otra persona si esta no puede hacerlo. En palabras simples: si firmas como aval, te conviertes en el respaldo económico de alguien más.
Esto no es un trámite menor. Al poner tu firma, estás diciendo “yo respondo por esta persona”, y esa promesa tiene consecuencias legales y financieras muy reales.
Los tipos de aval más comunes en México
Aval para rentar una propiedad
Este es probablemente el tipo de aval más solicitado, especialmente en ciudades como CDMX, Guadalajara o Monterrey. Cuando alguien quiere rentar un departamento o casa, los propietarios suelen pedir un aval como garantía de pago.
¿Qué implica ser aval en un contrato de renta?
- Garantizas que la renta se pagará mes a mes durante todo el contrato
- Si el inquilino no paga, el propietario puede cobrarte a ti directamente
- También respondes por daños a la propiedad más allá del depósito
- Tu obligación dura todo el periodo del contrato (generalmente 1 año renovable)
Requisitos comunes para ser aval de renta en CDMX:
- Tener una propiedad a tu nombre en la Ciudad de México (sin hipoteca, en muchos casos)
- Comprobar ingresos estables
- Presentar documentos como escrituras, identificación oficial y comprobante de domicilio
- A veces piden que el valor de tu propiedad sea 3 veces superior a la renta anual
¿Hay alternativas si no tienes aval?
Sí, pero depende de tu arrendador. En algunos casos basta con ofrecer un mes de depósito extra, pero en otros es necesario contratar una póliza jurídica. No confíes en personas ofrecen el “servicio” de ser tu aval, puedes caer en algún tipo de fraude.
Aval de crédito bancario o préstamo
Cuando alguien solicita un crédito personal, automotriz o de cualquier tipo y no cumple con todos los requisitos del banco, le pueden pedir un aval o coacreditado.
¿En qué se diferencia del aval de renta?
- Tu responsabilidad es sobre el monto total del préstamo, no sobre pagos mensuales
- Aparece en tu Buró de Crédito desde el momento en que se otorga el crédito
- Si el titular no paga, el banco puede demandarte a ti y embargar tus bienes
- En tu historial crediticio influyen los pagos (o falta de pagos) del titular, lo que puede dañar tu score crediticio aún si la deuda no es totalmente tuya
Tipos de avales en créditos:
Aún dentro de los avales en créditos, hay distintos tipos que tendrán distinto nivel de responsabilidad.
- Aval simple: Solo firmas como garantía adicional, pero el banco primero debe agotar recursos con el titular antes de buscarte a ti.
- Obligado solidario: Tienes exactamente la misma responsabilidad que el titular. Pueden cobrarte directamente, sin necesidad de buscar primero al deudor principal.
Otros tipos de aval menos comunes
- Aval comercial: Para garantizar operaciones entre empresas
- Aval estudiantil: Para garantizar pagos de colegiaturas o cursos
- Aval en licitaciones: Para garantizar el cumplimiento de contratos con entidades gubernamentales
Los riesgos de ser aval
Tu patrimonio está en juego
Si la persona por la que avalas no cumple, tus bienes pueden ser embargados. Esto incluye cuentas bancarias, tu casa, tu coche o cualquier propiedad a tu nombre. Así que si aceptas ser aval, que sea solo en personas que tienen tu plena confianza y demuestran responsabilidad.
Afecta tu capacidad de crédito
Cuando eres aval de un crédito, esa deuda también cuenta como tuya ante las instituciones financieras. Si quieres solicitar tu propio préstamo después, tu capacidad de endeudamiento estará comprometida hasta que se liquide el préstamo avalado.
Dañar relaciones personales
Muchas amistades y relaciones familiares se han roto por problemas al ser aval. Cobrar o perseguir a alguien cercano por una deuda o permitir que a otro le cobren lo que no gastó, genera tensiones inevitables.
No puedes “renunciar” fácilmente
Una vez que firmas como aval, no puedes simplemente retirarte del compromiso. Necesitarías que la otra parte acepte liberarte y encuentre un reemplazo, algo que no siempre es posible. En muchos casos la única manera es liquidar el préstamo inicial.
¿Cuándo sí conviene ser aval?
Ser aval no es propiamente malo, pero debe ser una decisión consciente. Hazlo solo si:
- Confías plenamente en la persona: Conoces su historial de pagos y responsabilidad financiera
- Puedes asumir el riesgo: Tu situación económica te permitiría cubrir la deuda sin poner en riesgo tu estabilidad
- Tienes un plan B: Han establecido acuerdos claros sobre qué pasaría si surgen problemas en algún momento
- La relación vale el riesgo: Entiendes que estás poniendo la relación y tu dinero en riesgo por esa persona y que esa persona corresponde tu confianza
Checa esto antes de ser aval
- ¿Por cuánto tiempo seré responsable? Lee el contrato completo, si tienes dudas no temas preguntar hasta aclararlo
- ¿Cuál es el monto máximo que podría tener que pagar? Incluyendo el capital, intereses y penalizaciones
- ¿Qué bienes míos están en riesgo? Identifica qué pueden embargarte, en el peor de los casos
- ¿Puedo solicitar garantías adicionales? Como un pagaré o documento que te proteja o algún otro trato con la persona que avalarás
- ¿Qué dice el Buró de Crédito de esta persona? Si es para un crédito, pide ver su historial. Ese es un gran indicador de su comportamiento y responsabilidad de pago
- ¿Existe una póliza de seguro que cubra impagos? Algunos créditos las incluyen
Alternativas a ser aval
Si te piden ser aval y no te sientes cómodo, existen otras formas de ayudar:
- Prestar directamente el dinero: Estableciendo tus propios términos y plazos
- Sugerir un coacreditado: En lugar de aval, que soliciten el crédito juntos
- Recomendar una garantía hipotecaria: En lugar de un aval personal
- Proponer un seguro de arrendamiento: Para casos de renta, algunas aseguradoras ofrecen pólizas que sustituyen al aval
Qué hacer si ya eres aval y hay problemas
Si la persona por la que avalaste dejó de pagar:
- Habla inmediatamente con ella: Muchas veces el problema se puede resolver con comunicación
- Contacta al acreedor: Negocia un plan de pagos o reestructuración
- Documenta todo: Guarda correos, mensajes y cualquier comunicación
- Busca asesoría legal: Un abogado puede orientarte sobre tus derechos
- Evalúa tus opciones: Desde cubrir la deuda hasta negociar una quita
¿Qué pasa si soy aval? Es un compromiso serio
Firmar como aval es un acto de confianza ya que aceptas cubrir la responsabilidad de otra persona en caso de que no lo haga, es un compromiso legal con consecuencias reales. Ya sea que te pidan ser aval para rentar en CDMX o para un crédito bancario, las implicaciones son significativas.
No se trata de ser desconfiado o mal amigo. Se trata de proteger tu patrimonio y tomar decisiones financieras inteligentes. Si alguien realmente te aprecia, entenderá que necesitas pensarlo bien antes de firmar.
Recuerda: es mucho más fácil decir “no” hoy que enfrentar un problema económico mañana.