Hay que admitirlo, pensar a futuro muchas veces suena más fácil de lo que es. Estamos tan acostumbrados a conseguir resultados inmediatos y vivir en el estrés diario que en ocasiones, no priorizamos nuestros planes a largo plazo sino hasta que es demasiado tarde.

Contrario a lo que podrías pensar, este tipo de actitud o mentalidad, no es exclusiva de una etapa de la vida, aunque sí suele llegar con la edad.

Con grandes cambios y decisiones que impactan el estilo de vida, como el esperar un hijo, iniciar una maestría o comprar una casa, llegan muchas dudas y reflexiones sobre la relación que tenemos con el dinero.

4 decisiones financieras para cuidar tu futuro

1.- Aprender sobre finanzas. ¿Alguna vez te has dicho a ti mismo: “Si hubiera sabido, mejor ni lo hago”? Aceptémoslo: No siempre sabemos el “ABC” de nuestras finanzas o de los productos financieros que utilizamos. Quizá comenzamos a informarnos después de realizar un movimiento o después de haber tenido una mala experiencia con algún préstamo o con alguna tarjeta de crédito.
Educarnos financieramente, no sólo nos ayuda a conocer qué herramientas son las mejores para nuestra economía personal, también nos ayuda a planear, prevenir y tomar mejores decisiones basadas en nuestra economía.

Hoy en día existen diversos canales para aprender sobre nuestras finanzas, aquí te dejamos una lista de los mejores Podcasts de Educación Financiera para que lo escuches mientras haces lo que más te guste durante el día.

La mejor herramienta siempre será la información: Investiga y compara productos financieros antes de adquirirlos, toma decisiones claras basadas en tu investigación y evita las emociones al momento de realizar tratos financieros. Recuerda: “Tu ‘Yo’ del futuro agradecerá tus buenas decisiones”

2.- Diversificar tus ingresos. En este punto, es necesario aplicar el dicho de “No pongas todos tus huevos en una misma canasta”. Depender de sólo un ingreso puede ser muy riesgoso para tu economía, por eso es importante que consideres el tener una segunda o tercera fuente de ingresos que te permita ahorrar y mantener un fondo de emergencias. No tiene que ser algo muy complicado: Haz de tu hobbie una actividad remunerada, puedes vender algún producto que tú mismo consumas y recomiendes, dar clases o asesorías o incluso vender por catálogo ¡El cielo es el límite!.

3.- Empezar tu fondo de emergencia. ¿Hace cuanto que tienes una cuenta de ahorros para emergencias? Este tema también entra en la frase: “Me hubiera gustado haber ahorrado desde antes”. Pero ¡Hey! Nunca es tarde, así que si aún no la tienes, hoy es un buen día para iniciar y considerar parte de tus ingresos. Si tienes dudas sobre cómo iniciar a planear tus finanzas, te recordamos nuestro artículo: Cómo pasar de deudor a ahorrador, donde ponemos en la mesa todas las opciones para comenzar a estructurar tus finanzas.

4.- Liquidar tus deudas. Sí, sabemos que este punto es bastante obvio, pero también es el más importante. Si a lo largo de tu vida crediticia, liquidas tus deudas en tiempo y forma, lo vas a agradecer infinitamente. Una buena salud crediticia te da acceso a muchos beneficios: Créditos bancarios y automotrices con las mejores tasas, hipotecas a tu medida y beneficios en diferentes productos financieros.

Recuerda que existen diversas maneras de liquidar tus deudas, por ejemplo: Transferir tu deuda de tarjeta de crédito a Digitt para pagar hasta 70% menos intereses en comparación con tu banco.