Hace un mes parecía como si las noticias sobre el Coronavirus hubieran sido tomadas de una historia de ficción. Sin embargo, después de tres semanas de hacer cambios tangibles en nuestro estilo de vida, desde adaptarnos al trabajo en casa, hasta los 20 segundos adicionales que invertimos en lavar nuestras manos, no podemos negar que vivimos en una nueva realidad.

Una realidad que todos compartimos pero que cada quien está experimentando de forma distinta. Para algunos algo tan microscópico como un virus ha representado posponer eventos que llevaban tiempo planeando, desde fiestas de cumpleaños hasta graduaciones y bodas. Mientras que otros más han cancelado planes como mudarse o empezar un nuevo proyecto.

Es así como, poco a poco, nos empezamos a preguntar:

¿Y ahora, qué?

Sí, esta inesperada situación nos ha traído retos que cada vez se vuelven más reales, pero también nos ha regalado grandes lecciones y nos ha mostrado nuestra capacidad de ser resilientes.

Lo vemos en negocios de distintos sectores que han encontrado la forma de adaptarse a los cambios en el mercado. Lo escuchamos en llamadas con nuestros amigos cuando nos cuentan de qué manera han aprendido a sobrellevar los giros de esta situación.    

Definitivamente, no estamos solos

Es cierto que cada quien está aprendiendo a procesar estos cambios a su manera, pero también ha descubierto cosas nuevas que le hacen más fuerte y eso es algo que vale la pena compartir. Recordemos que precisamente hay riqueza en lo que podemos aportar y aprender los unos de los otros.

Nosotros en Digitt, decidimos poner en práctica este consejo para ayudarnos desde nuestras distintas experiencias como equipo pero, más que nada, como personas. Así que, en medio de lo que pareciera ser un caos, nos gustaría compartir contigo un resumen de los retos que hemos enfrentado, las lecciones que hemos aprendido y las estrategias que hasta ahora nos han funcionado.

cuarentena

 “Nunca había valorado tanto la libertad”

Asumir la responsabilidad de quedarse en casa no es tan difícil comparado con lo que el personal médico y otros agentes deben hacer para responder ante esta crisis. Por eso, qué mejor que esta medida para contribuir a tu salud y la de los demás, sobre todos si cuentas con la posibilidad de trabajar en casa.

Sin embargo, también es cierto que esto nos hace sentir que de alguna u otra forma se reduce nuestra libertad. La mayoría, aún quienes no pueden cumplir la cuarentena al 100%, extrañamos ciertas rutinas y eso requiere de mucho esfuerzo de nuestra parte, sobre todo cuando se trata de pasar tiempo de calidad con nuestros seres queridos.

“Nunca había valorado tanto la libertad de poder en cualquier momento estar con las personas que quiero.  […] Obviamente me ha costado dejar algunos de mis hobbies y los extraño un montón, pero no tanto como no ver a mi mamá y no saber hasta cuándo la podré ver porque es una persona de alto riesgo de contagio”

Andrea

Afortunadamente, en este punto, podemos aprovechar al máximo las ventajas de la tecnología para mantener viva la verdadera cercanía por medio de videollamadas o de encontrar actividades como juegos en línea que nos hacen sentir parte de una comunidad. Sólo se necesita creatividad y disposición.

Recordando una frase de Viktor Frankl: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal que uno debe adoptar frente al destino– para decidir su propio camino.”

Llévalo un día a la vez

En artículos anteriores hemos hablado sobre cómo mejorar y mantener buenos hábitos en tiempos de cuarentena, pero entendemos que después de un par de semanas la motivación puede empezar a caer poco a poco. Sobre todo ante la frustración de no saber con exactitud qué pasará o cuándo terminará este periodo.

Por eso, retomando la frase de Viktor Frankl, nos toca enfocarnos en lo que sí está en nuestras manos: la forma en la que reaccionamos cada día.

“[Yo] simplemente tomo día por día. […] Como que antes de dormir pienso ‘¿mañana qué voy a hacer?’ o ‘¿a qué horas me tengo que levantar para seguir esa rutina?’ sin verlo a largo plazo ¿sabes?”

Nydia

Esto no quiere decir que no nos preparemos para el futuro sino que, en vez de abrumarnos con lo desconocido, tomemos pequeñas acciones diarias que nos ofrezcan estabilidad. Lo anterior se resume en enfocarse en acciones concretas y realizables para cuidar de ti mismo, como definir un momento diario para meditar o establecer una meta de ahorro semanal para tu fondo de emergencia.

Rescata tu tiempo y tu mente

Una parte importante de llevarnos las cosas a buen ritmo es rescatando un espacio para que nuestra mente descanse. Por ejemplo, en este punto, quienes trabajan en casa pueden sentir como si poco a poco las líneas entre el trabajo y el hogar se difuminaran.

“[Un reto es] no perder la noción del tiempo porque a veces no sabes cuánto duras haciendo cosas, a qué hora terminaste de trabajar o a qué hora empezaste”

Víctor

Por eso es importante recordar que mereces tener un espacio sólo para ti, un momento donde toca recuperarte no sólo del trabajo o de tanto ver la pantalla, sino también de la enorme cantidad de información y reacciones ante las noticias que pueden provocarnos un tremendo agotamiento mental.

Claro, hay que mantenernos informados de lo que ocurre para tomar las mejores decisiones pero se vale filtrar y limitar la exposición a las noticias. Puedes empezar, limitando la negatividad en tus redes sociales:

En pocas palabras, enfoca esta pausa tan inesperada en tu estilo de vida para retomar o redirigir tu vida de forma positiva y no le permitas bloquear tus metas.

Las pequeñas acciones pueden tener un gran impacto

Imagen tomada de la campaña #Aquínadietruena

“Si está en tus posibilidades el poder ayudar a alguien, de la forma que sea, hazlo. Sin pensarlo ni esperar nada a cambio y de todo corazón, porque todos estamos pasando una situación difícil y entre nosotros [las personas] somos quienes nos vamos a salvar de esto”

Enrique

Más allá de lo que puedes hacer día con día para cuidar de ti mismo, recuerda que tienes el poder de impactar positivamente la vida de los demás. Aún con acciones que parecen mínimas.

Si, por ejemplo, aún tienes la posibilidad y estabilidad económica de seguir pagando la mensualidad de tu gimnasio o en general de apoyar de alguna manera a los negocios locales, comprando o promoviendo sus productos o servicios, estarás aportando no sólo a quienes trabajan directamente en esos negocios sino a la economía en general.

Por otro lado, regresando a lo que podemos hacer por nuestros seres queridos, hay que recordar que a las personas más grandes se les puede dificultar aún más el manejar la cuarentena por no saber cómo aprovechar de lleno el uso de la tecnología. A lo mejor tu mamá aún está acostumbrada a pagar el teléfono directo en caja y no por la aplicación o tu abuelito no sabe cómo usar las videollamadas para ver al resto de la familia y es aquí donde puedes ayudarles a reducir el impacto de la cuarentena en sus vidas.

 Las crisis también terminan

“Hay días en los que te vas a levantar con más miedo, con más ansiedad o con más preocupaciones, pero si tratas de mantenerte optimista y te repites todos los días que todas las crisis se acaban […] tu entorno va a mejorar”

David

Tal vez no sepamos con exactitud cuándo pasaremos página, pero si algo es seguro que lo haremos. Lo que también es seguro, es que nuestro mundo no volverá a ser igual. Todos tendremos que poner de nuestra parte para reconstruir y crear nuevas oportunidades.

Si nos llevamos con nosotros nuestras lecciones, manteniendo la resiliencia, las ganas de tomar las riendas todos los días y una actitud generosa hacia nosotros mismos y los demás,  sin duda tendremos mayores posibilidades de transformar este mal trago en una oportunidad para crecer.

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P.D.: De nuestra parte

Estamos de acuerdo con que hay que reconocer esta situación sin volverla motivo de agobio ni darle al Coronavirus el estelar de nuestro día a día. Queremos que éste siga siendo un espacio donde podamos compartir contigo contenido útil y de calidad para apoyarte en tu camino hacia el bienestar financiero.