Si pagar tus tarjetas de crédito se ha vuelto un dolor de cabeza, tal vez sea tiempo de revisar tus alternativas. Como adultos todos sabemos lo fácil que es caer en las deudas. Lo que muchas veces no se tiene tan claro es cómo salir de ellas. Así que en una situación de sobrendeudamiento es bueno plantearse “¿qué me conviene más? ¿consolidar mis deudas o negociarlas con el banco?”

Opción #1: Negociar mis deudas

Si estás llegando al punto en el que tus deudas se vuelven impagables (o ya estás ahí) puedes tomar la opción de negociar con tu banco. “Espera…¿ésa es una opción?” ¡Claro! Si bien una de las prioridades de los bancos es recuperar su dinero, no debemos olvidar que lo último que quieren es perder clientes. Esto se debe en parte a que adquirirlos en primer lugar también les cuesta dinero. 

Sea por la razón que sea, la realidad es que tienes muchas posibilidades de que tu banco esté dispuesto a negociar contigo dependiendo de tu situación. Por lo general, existen dos opciones para reestructurar las condiciones de una deuda:

  1. Reestructurar la deuda

En la reestructuración de deudas puedes negociar aspectos como un plan de pagos fijos, extender el plazo para pagar la deuda y, en algunas ocasiones, descontar intereses. Es posible que tu banco acepte una reestructuración no sólo porque cuentes con un buen historial sino porque demuestres que cuentas con la capacidad de pago. Sin embargo, debes tomar en cuenta que al aumentar el plazo es posible que la deuda también aumente aunque los pagos sean menores.

  1. Reducción de la deuda

Aunque ésta parezca una opción de ensueño, la reducción de la deuda (también conocido como “quitas”) tiene sus contras. Puede que llegues a un acuerdo con el banco de manera que te haga un descuento sobre el total de la deuda con tal de asegurarse de que le pagues el resto, pero el sacrificio no será sólo por parte del banco. Cuando liquidas una deuda aceptando una reducción dañas tu historial crediticio y, con ello, tus posibilidades para solicitar otros financiamientos a futuro.

Recuerda: Aun cuando existe la posibilidad de negociar con el banco, ambas opciones dependen no sólo del tamaño de la deuda sino de tu capacidad de pago actual, historial como buen o mal pagador, la cantidad de plazos que hayas dejado de pagar, etc. 

En caso de que recibas una oferta del banco es muy importante que no aceptes el trato sin leer las condiciones. Asegúrate de entender el costo total de lo que pagarás (incluyendo los intereses), cuál será la extensión del plazo para pagar y cuáles son las posibles penalizaciones en caso de incumplir. Si notas que alguna de estos puntos no es conveniente para ti, entonces es mejor no aceptar el trato.

Opción #2: Consolidar mis deudas

Si tu banco no accedió a reestructurar o reducir tu deuda (o las condiciones no eran idóneas) cuentas con la opción de refinanciar o consolidar tus deudas. Además la opción de consolidación de deudas es preferible si cuentas con más de una deuda de tarjeta de crédito. Para considerar esta estrategia es importante que te plantees dos preguntas:

  1. ¿Cuáles son las ventajas de consolidar mis deudas?

Las ventajas dependen de las opciones que encuentres para consolidar tus deudas pero suelen ser las siguientes:

      Un plazo más extenso con mensualidades más bajas

      Tasas de interés inferiores a las de tu deuda actual

      Una mejor administración de tus pagos

      Mantener o recuperar tu calificación crediticia

  1.   ¿Qué opciones tengo para consolidar mis deudas?

 

      Tarjeta de transferencia de saldo: En esta opción puedes consolidar las deudas de varias tarjetas, incluso de distintos bancos, en una sola tarjeta de crédito.

      Préstamo o crédito para consolidación de deudas: Esta opción te permite liquidar tus deudas actuales y deber a una sola institución con plazos más amigables.

      Préstamo hipotecario: Esta opción te ofrece tasas mucho menores pero corres el riesgo de devaluar el valor de tu casa o, incluso, perderla por completo.

Ya logré negociar con mi banco o consolidar mis deudas, ¿ahora, qué?

Una vez que has encontrado la opción perfecta para ti, con mejores condiciones de plazos e intereses, debes enfocarte en cumplir y liquidar este nuevo compromiso.

Lo ideal es que desde un principio tengas definido tu presupuesto personal pero si no lo habías hecho, no te preocupes, nunca es tarde para empezar. Define tu presupuesto e incluye “pagar mis deudas” como parte de tus metas financieras.

Por último ¡cuidado! Encontrar una opción que te permita salir de tus deudas no es motivo para bajar la guardia y ceder ante los mismos hábitos que nos llevaron a la deuda. Así que mantente dentro de tus metas y presupuesto para evitar más estrés financiero.